Cuando las válvulas metálicas se exponen a determinados productos químicos y sustancias, pueden oxidarse, erosionarse y, en última instancia, averiarse. Al seleccionar válvulas para industrias químicas, una consideración crucial es su capacidad para soportar las propiedades extremas de los medios bombeados. Aunque la función de una válvula es fundamental, su capacidad para soportar la exposición a sustancias químicas específicas es igualmente importante. Por lo tanto, al elegir válvulas para uso químico, deben tenerse en cuenta tanto la funcionalidad como la durabilidad. Una larga vida útil implica que el material de la válvula resistirá las condiciones extremas del flujo y las propiedades del fluido.
Es importante tener en cuenta que existen numerosos tipos de válvulas y que la mayoría de ellas no son específicas del sector. Sin embargo, algunas válvulas funcionan excepcionalmente bien cuando se manipulan productos químicos, como las válvulas de bola, las válvulas de compuerta, las válvulas de globo, las válvulas de tapón, las válvulas antirretorno y varias iteraciones.
Seleccionar la válvula correcta es fundamental para evitar tiempos de inactividad innecesarios y riesgos en el lugar de trabajo. Además, ayuda a evitar daños medioambientales, multas y sanciones asociadas a tales daños. En los párrafos siguientes se describen las válvulas más adecuadas para aplicaciones químicas.
Válvula de bola
La válvula de bola se emplea para regular el caudal y la presión, y una de sus principales características es su diseño a prueba de fugas. Esta válvula es especialmente crítica en aplicaciones químicas, sobre todo cuando se transportan líquidos. Su estructura consta de una bola giratoria con un orificio, que se desplaza 90 grados para permitir o bloquear el flujo. Accionadas por un actuador o volante a través de un componente conocido como vástago, estas válvulas son muy utilizadas no sólo por su excelente funcionamiento, sino también por su rentabilidad, rápido funcionamiento, fácil mantenimiento y versatilidad de tamaño para adaptarse a distintos caudales y presiones.

Válvula de retención
Una válvula antirretorno es una válvula de dos puertos con aberturas para la entrada y la salida. El fluido fluye a través de ella en una sola dirección, diseñada para evitar el flujo inverso. Esta válvula carece de vástago y maneta y se clasifica como válvula automática. El automatismo es mecánico, actuando la presión del fluido sobre la compuerta de la válvula para forzar su apertura cuando se activa el sistema de bombeo. Las ventajas de esta válvula son su diseño sencillo, tamaño compacto, funcionamiento automático, rentabilidad en comparación con las válvulas de compuerta, prevención del flujo inverso y caída de presión mínima.

Válvula de compuerta
La válvula de compuerta está diseñada para el cierre, impidiendo eficazmente cualquier flujo de fluido. No se recomienda para la estrangulación, ya que regular el flujo con este dispositivo plantea un alto potencial de daños en el disco con el tiempo. En cuanto al principio de funcionamiento, la válvula tiene una placa que sirve de barrera al flujo, entrando y saliendo de los asientos de la válvula para bloquear o permitir el paso del fluido. Accionadas por un volante o un actuador conectado a través de un vástago roscado, las válvulas de compuerta funcionan bien en plantas químicas que manipulan líquidos y medios pastosos y, en cierta medida, sólidos y gases. Sus ventajas son la versatilidad de tamaño, la facilidad de instalación, limpieza y reparación, y el cierre perfecto.

Válvula de tapón
Las válvulas de macho, similares en diseño a las válvulas de bola, se clasifican como válvulas de cuarto de vuelta. Regulan o cierran el flujo a través de un sistema de tuberías mediante un obturador con puerto conectado al volante/actuador a través de un vástago. El obturador, de forma cilíndrica o cónica, gira 90 grados para restringir o permitir el paso del líquido. Existen dos versiones de esta válvula: lubricada y no lubricada. La primera utiliza lubricante entre la válvula y el obturador, mientras que la segunda utiliza un manguito de polímero para reducir la fricción y mejorar la estanqueidad. Entre sus ventajas destacan la versatilidad de tamaño, la rapidez de funcionamiento, el cierre eficaz y la baja caída de presión.

Factores a tener en cuenta al seleccionar válvulas para la industria química
- Resistencia a la corrosión.
- Niveles de temperatura y presión.
- Material de construcción: es preferible el material aislante corrosivo.
- Tipo de medio: algunas válvulas están pensadas para líquidos limpios, mientras que otras pueden manipular sólidos y lodos.
La información anterior pretende ofrecer una visión de los distintos tipos de válvulas que se utilizan en la industria química y de los factores que hay que tener en cuenta a la hora de seleccionarlas. Elegir la válvula adecuada es crucial para garantizar la manipulación eficaz de los productos químicos y minimizar los riesgos potenciales. Si necesita más modificaciones o tiene peticiones específicas, no dude en hacérmelo saber.